Formación

Diplomado en Artes expresivas

Modalidad Presencial y Semi Presencial

El Diplomado da a conocer el potencial terapéutico que es inherente a las artes expresivas, a través del aprendizaje teórico y práctico, con el objetivo de enriquecer la labor de quienes trabajan o tienen el interés de trabajar con las artes en diferentes contextos.

Formación en Terapia de Artes Expresivas

Modalidad Presencial y Semi Presencial

La Formación profundiza en el conocimiento filosófico, teórico y práctico de la Terapia de Artes Expresivas, permitiendo que los alumnos se capaciten en la facilitación de procesos terapéuticos tanto con personas individuales como con grupos y comunidades. La Formación permite ejercer como terapeuta de artes expresivas en contextos terapéuticos, educativos, organizacionales y comunitarios.

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Grupos Terapéuticos

Cursos Cortos

Curso Introductorio a las Artes Expresivas

Lima 10, 11 y 12 de Noviembre del 2017

Seminario de Artes Expresivas e Imaginería Peruana en el Cusco 2017

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La obra de arte comienza con nosotros mismos

Y luego encuentra su propia forma la cual nos guía y tan sólo podemos seguir. El trabajo de arte es producto del diálogo sensible entre nuestra alma y el alma de aquello que va emergiendo en la creación. El arte es una respuesta estética al mundo. Y precisamente porque esta respuesta va más allá de nosotros mismos, es que puede tocarnos profundamente y así transformar nuestra existencia.

  • Aprendí a soñar, a crear y creer

    Me encontraba en un momento de mi vida que había logrado todo lo que quería, trabajaba como profesora de Artes Visuales en un colegio, sin embargo sentía que algo me faltaba. Un día buscando en internet, como quien encuentra un arco iris, súbitamente apareció la página de TAE y fue allí que me enteré de la formación y salí en su búsqueda. Grande fue mi sorpresa cuando llegué; mientras me hablaba la recepcionista yo trataba de mirar todos los espacios y me preguntaba ¿dónde están las carpetas?, ¿dónde está la pizarra?, ¿y las sillas? Empecé desde ahí a mirar las cosas como si las viera por primera vez, me deje llevar y encontré precisamente lo que había salido a buscar. Aprendí a soñar, a crear y creer, a estirarme cuanto podía, a romper, a saltar, a atreverme, a confiar, a hurgar en nuevas formas para no caer en los mismos pasos. Mi imaginación se disparó, hice grandes amigos, me reconecté con mi arte y me descubrí una pasión. Ahora soy terapeuta de Artes Expresivas. Mi trabajo como profesora de Artes Visuales ha dado un giro, ahora trabajo con la intermodalidad, es decir incluyo en mis clases otras artes que complementan el aprendizaje en mis alumnos dándole un matiz distinto, también trabajo brindando terapia individual de Artes Expresivas a adolescentes y adultos, lo cual me llena de satisfacción. Me he fortalecido como ser humano y se han abierto nuevas oportunidades de trabajo para mí.

    Luisa Montero Van Ginhoven

  • Me ha enseñado a dejarme sorprender

    Mi interés inicial al entrar a Tae estaba centrado en conocer otro medio de intervención, otro canal de comunicación, o de apertura, más allá de la palabra. Practico danza desde hace varios años y siempre ha sido algo que me ha ayudado a reencontrarme conmigo misma. Por eso, cuando encontré a la Tae, me entusiasmé mucho porque sentí que podía ser la forma perfecta de combinar mi amor por la danza y mis ganas de ayudar a otros desde otros canales. Ciertamente esta posibilidad la encontré. Pero en mi formación he descubierto muchas otras cosas más que, con sinceridad, no me esperaba: me ha revelado un nuevo significado a la frase "estar presente", me ha enseñado a dejarme sorprender, me ha demostrado que todo tiene posibilidad de transformarse, me ha recordado lo importante que es mirar los recursos. Me ha enseñado que no debemos buscar "curar" al paciente, eso no es posible. No podemos quitarle su pena, ni "borrarla" para que ya no la sienta más (por más que nos encantaría), pero sí podemos ayudar al paciente a que él mismo transforme su dolor en algo hermoso. Me ha enseñado que todos guardamos nuestra propia sabiduría, nuestra propia verdad, y la función del terapeuta en este sentido es acompañar al paciente en esta búsqueda. Me ha enseñado que las imágenes dicen mucho más que las palabras y, sospecho que la lista seguirá incrementándose. En resumen, diría que la formación en Tae está siendo un descubrimiento a nivel personal, profesional y sobretodo humano.

    María Gracia Dextre Polo

  • El arte puede ayudarnos a ser más nosotros mismos

    A través de mi formación en TAE, he encontrado en el arte una forma única de investigación personal, colectiva y profesional. El arte puede ayudarnos a ser más nosotros mismos, nutrir nuestra capacidad de imaginar, visualizar nuevas y diferentes posibilidades, y responder creativamente a lo que nos pasa, lo cual es un recurso inmensamente valioso para la vida. A través del trabajo con artes expresivas, uno crea espacios extracotidianos dedicados al aprendizaje, al crecimiento, la salud y el cambio, en donde puede reencontrarse con recursos propios y disfrutar del proceso de búsqueda y exploración con uno mismo y junto a otros. En lo artístico, con el camino iniciado en TAE he vuelto a trabajar con mi voz y explorar diferentes posibilidades de usarla para expresarme, crear, disfrutar, y llevar algo positivo a los demás. En lo personal, he encontrado una forma muy especial de conectar y crear con otros, construir una segunda familia, una comunidad con la cual comparto un espacio sagrado en donde apostamos por encontrar belleza en el mundo y en nuestra circunstancia. En resumen, desde el Curso Introductorio, TAE ha significado para mí un reencuentro conmigo, con los demás y con mi lugar en el mundo, como artista, como psicólogo, como agente de cambio, como ser humano.

    Ernesto Yañez Castillo

  • La TAE se ha convertido en una forma de vida

    2ª Promoción TAE 2007 -2010 Cuando leí por primera vez la teoría de la TAE, sentí una gran conexión, parecía como si yo misma la hubiera escrito. Está escrita de tal manera, que para quienes trabajamos con arte, sea en terapia o desarrollo social, reconocemos en su contenido la verdad de sus afirmaciones. Reconozco que fui atraída de manera inmediata como un amor a primera “leída”, y me dejé llevar por esta seducción de forma tal, que ya en el transcurso de la experiencia de la formación, fui ganada totalmente por su coherencia. De ahí en adelante, ha sido alimentarme permanentemente de su riqueza, en cada una de las actividades que hago: cuando me reúno con las personas que forman mi equipo, con la población o con las autoridades locales en el marco de un proyecto. La TAE se ha convertido en una forma de vida, me ha completado, ha rellenado la mayoría de los huecos conceptuales que tenía y algunos técnicos también. Pero por sobre todo eso, durante los años de la formación, construí con mis compañeras(os) de promoción, lazos profundos de amistad, de esos que duran para toda la vida, porque nacieron en el contexto de la transformación en la experiencia del arte, en el llanto y la risa que acompañó cada día el descubrimiento de nuestros “sí mismos”, en el nacimiento de nuestra identidad como terapeutas.

    Olga Bárcenas Freyre

  • Gente con miradas sensibles

    Hace algún tiempo atrás vivía con la esperanza de "algún día" encontrar un lugar donde se reuniera arte, filosofía, ritual, sanación, terapia, bienestar, prevención, espiritualidad, gente con ganas de crear y de imaginar, gente con miradas sensibles y mentes abiertas. Me imaginaba encontrar algún lugar donde pudiera sentir la vida con mayores posibilidades desde el arte, donde los procesos creativos sean valorados y donde le dieran espacio y lugar a la imaginación como real potencial de cada ser humano. Esperanza que me fue llevando a encontrar gente relacionada a TAE , hasta que descubrí ¨un lugar de encuentro¨, de integración, donde mi mundo abstracto y mi mundo concreto pudieran encontrarse, dialogar y empezar a crear juntos. Para mi, TAE es un espacio de encuentro, no solo físico, no solo mente, no solo terapia, no solo teoría, no solo arte, sino que todo converge y se encuentra. Lo que siento que más me enriquece y me nutre es que todo dialoga, y en ese diálogo, siento expansión y nuevas posibilidades. ¿Cómo trabajar con mi arte y mi sensibilidad acompañando a otras personas en sus propios procesos creativos?, fue la pregunta con la que empecé este camino. A través de la TAE encuentro la posibilidad de enriquecerme personal y profesionalmente. Actualmente mis talleres están siendo nutridos están siendo nutridos por mi aprendizaje en TAE y creo que está enriqueciendo también mi trabajo artístico personal.

    Karina Carozzo

  • Cada año posee su propia mística

    Curso el segundo año de formación en TAE y me he dado cuenta que cada año posee su propia mística, su propia esencia. Al llegar a un aula en donde las carpetas no existían, nos sacábamos los zapatos y nos sentábamos en círculo para vernos las caras, entendí que tenía al frente posibilidades infinitas que aún no había disfrutado. En el primer año el grupo se integra y entre juegos y carcajadas los cambios se empiezan a sentir. Poco a poco todo va encajando. Aparecen cosas nuevas y emocionantes que te motivan a seguir aprendiendo. También durante el proceso aparecen algunos retos que debemos superar con nuestros propios recursos y con cada paso que das sientes que estás más adentro de este nuevo mundo. Para acompañar nuestra formación, tenemos el lujo de llevar clases de arte y sesiones de terapia, lo cual permite que todo lo que aprendemos, sentimos y experimentamos se integre, permitiendo que el hilo se teja en los encuentros que tenemos en estos espacios. Todo toma forma. Es solo el comienzo, el camino continua. El segundo año se pone más sabroso, aquí ya estamos cargando la mochila del primer año y somos invitados a empezar a mirar hacia fuera. La teoría cobra peso a nuestro favor y nos ponemos en el papel del terapeuta en el que estamos convirtiéndonos. Lo que sucederá el próximo año aún es un sueño, vendrán nuevos retos, nuevas imágenes, veremos más caminos y trataremos de llevar la TAE a donde vayamos

    Karina Carranza

  • Un lugar cálido, lleno de color

    Llegar a TAE fue uno de los primeros pasos en un camino de redescubrimiento, un lugar cálido, lleno de color. La experiencia en estos dos años me ha permitido conocerme desde otras perspectivas, ir quebrando mis propios paradigmas y volver a sorprenderme de mí, de los otros, de lo importante de estar en comunidad. Aprender que las barreras siempre están dentro de una y así mismo los recursos para superarlas; lo maravilloso de esta formación es que te encuentras con esos recursos que están en ti, que tal vez no conocías y con los que puedes crear algo; que te sirven para superar tus propios obstáculos en el día a día, en tu relación contigo y con los demás y luego llevar ese aprendizaje a otros espacios y comunidades. Tae me permitió darle la vuelta a esa idea limitante que te dice que solo algunas personas son artistas y mirar y conocer a la artista que me habita, la que tiene la capacidad de crear nuevas formas y posibilidades, la que se escucha y así puede escuchar a otros, la que vuelve a disfrutar del juego, de la apertura a la posibilidad, de experimentar esa sensación de algo que jamás pensaste que podía habitarte y te habita.

    Vanessa Cabrera Delgado

  • Que me dió?... Respondo de la manera "TAE"

    En los estudios:
    Tiempo para ser, hacer, encontrar lo que ya esta en uno mismo...la llamada...

    En el presente profesional:
    Amor en la labor sincera, sin esfuerzo solo abrirme al arte mayor , que es el encuentro.

    Y para la vida:
    La Esencia eterna: cada uno es el arte en si mismo; entonces jugar a sorprenderme en el propio baile de la vida, moldearme,temperarme.. permitirme con amor bailar mis sombras ,luces y saber que la danza continua... Salir del papel, de la cartulina, del espacio escenico hacia el escenario de la vida.

    ...Y la danza de este proceso creativo, al arte de ser uno mismo continua...

    madre
    mujer
    esposa
    hija
    amiga
    bailarina de la vida
    una acompañante ,terapeuta de procesos de TAE

    Carmen Aida Febres

  • Arte, terapia y expresión

    Gran vehículo son las artes para crear puentes entre lo que soñamos y nuestra realidad

    Los tres grandes espacios de crecimiento a lo largo de mi vida fueron la universidad, el teatro y laterapia, donde aprendí sobre el mundo, sobre el arte y el juego y sobre mí misma. Hoy voy a hacer mención a un lugar en el que las tres cosas se unieron y donde, además de aprender y seguir creciendo, encontré a los de mi especie.

    Yo era psicóloga de día y actriz de noche. Ambas cosas me apasionaban, pero eran dos actividades inconexas como si, de alguna manera, yo tuviera una doble vida. Eso se integró cuando ingresé a TAE PERÚ, donde hice la Maestría en Terapia de Artes Expresivas. En esa casa de estudios recibí mucho más de lo que había esperado.

    ¿Qué es TAE? Es un lugar inspirador. Una casa donde encontré a otros que como yo creen en el poder transformador del arte. Una comunidad de personas sensibles y agudas, dispuestas a afrontar la incertidumbre del proceso artístico en busca de la riqueza que saben que llegará. Decididos además a compartirla y a ofrecer este tipo de experiencias a otras personas, familias, grupos y comunidades. En buena cuenta, un lugar que aporta salud mental a nuestra ciudad.

    Yo soy egresada de la primera promoción. Me inscribí cuando aún era un concepto, un proyecto de cinco amigos que provenían de la psicología, la filosofía, la danza, la pintura, el clown y la poesía, que trajeron esta propuesta de Suiza y fundaron en Lima la primera institución de su especie de Latinoamérica. Los primeros tuvimos fe en ellos y en su propuesta y muchas mariposas en el estómago. Y me enorgullece ser parte de esto que ahora es una realidad tan palpable como potente, y que ya ha enriquecido y transformado la vida de muchas personas.

    Cuando decidí estudiar la maestría lo hice pensando en que adquiriría conocimiento y herramientas para mi trabajo, pero lo que obtuve fue una filosofía de vida, que me transformó por completo. A veces no fue fácil entregarme a la incertidumbre. Otras veces fue difícil explorar algunas artes que me resultaban más desafiantes que la mía. Hubo momentos en que sostener el ritmo de estudio era también agotador. O momentos en que no llegaba a entender o incluso discrepaba con lo que se postulaba. Sin embargo, atravesé la experiencia de la mano de grandes profesores –cuidadosos y sabios– y fui entendiendo, atando cabos entre lo teórico y las experiencias artísticas, hasta dejarme nutrir por las artes expresivas y convertirme yo misma en terapeuta.

    Llevo en la memoria frases que he recogido en TAE: ‘Confía en el proceso’, ‘Sé un sirviente de tu alma’, ‘Menos es más’, ‘El poder de la imaginación’, ‘Abrir pequeñas puertas a lugares más grandes’. Frases cuya profundidad se ha ido develando durante la formación y también resonando en los años que le siguieron, a nivel personal y profesional.

    Un problema clásico que afrontamos las personas hoy en día es la dificultad para concretar nuestros sueños y hacer que estos no se queden colgados como fantasía inaccesible e inconclusa. La propuesta de TAE nos hace ver el gran vehículo que son las artes para despertar nuestra creatividad y crear puentes entre lo que soñamos y nuestra realidad. Nos recuerda además que las artes no son patrimonio exclusivo de los profesionales, sino que cualquiera de nosotros puede acceder a ellas. Que todos nos movemos, soñamos, vemos, escuchamos e intuimos. Y que podemos entretenernos y conmovernos como espectadores por el cine, el teatro, la música, lapintura o la danza, pero también podemos permitirnos crear y jugar.

    En una ciudad tan compleja y llena de bulla como Lima, donde el estrés, la cólera, la depresión y la ansiedad son pan de cada día como en un jardín donde la hierba mala crece, TAE se enfoca en sembrar el tipo de propuesta y ciudadanos que queremos tener y ser. Acaban de cumplir diez años. Que sean muchos más y que sigan sembrando, cultivando, cosechando y expandiendo su buena semilla.

    Natalia Parodi